Diabetes gestacional en el embarazo
Embarazo

La prueba de la glucosa en el embarazo: por qué es tan importante

Durante el embarazo algunas mujeres pueden sufrir diabetes gestacional, lo que significa que sus niveles de glucosa en sangre se encuentran por encima de lo considerado como normal, cuando anteriormente a quedarse embarazada esto no ocurría. Se estima que 7 de cada 100 mujeres la desarrollarán a lo largo del embarazo.

La prueba de glucosa durante la gestación

En prácticamente todas las ocasiones esto es debido a las hormonas del embarazo, que pueden ocasionar que la glucosa se acumule en la sangre, y el páncreas no sea del todo capaz de manejar esta situación; es decir, de producir la cantidad suficiente de insulina como para poder situar la glucosa en unos valores más normales.

Debido a las consecuencias que en el desarrollo del bebé puede tener la presencia de diabetes gestacional en el embarazo (por ejemplo, existe un riesgo mayor de que el bebé crezca demasiado grande y con exceso de peso), unido a los riesgos que puede suponer igualmente para la futura mamá, la detección de la glucosa es crucial para detectar esta complicación del embarazo, ya que a menudo no suele presentar síntomas, lo que significa que es más habitual que sea una afección que pase totalmente desapercibida.

¿Qué es la prueba de detección de la glucosa y por qué se realiza en el embarazo?

Como te comentábamos en las líneas anteriores, cuando una mujer es diagnosticada de diabetes gestacional significa que su cuerpo tiene demasiada azúcar en la sangre, al no estar bien controlada. De ser así, esto puede ocasionar problemas tanto en la futura mamá como en el bebé.

Además, existen ciertos factores de riesgo que pueden llevar a que una embarazada pueda desarrollar diabetes gestacional: tener más de 25 años, tener antecedentes familiares de diabetes, comenzar el embarazo con sobrepeso, o haber tenido antecedentes de diabetes gestacional en embarazos anteriores.

Por suerte, ya que en muchas ocasiones suele ser una afección totalmente asintomática (esto es, no produce síntomas), la prueba de glucosa es fundamental para diagnosticar o no la posible presencia de diabetes gestacional.

Diabetes gestacional en el embarazo

¿Cómo se realiza la prueba?

Generalmente se realiza entre las semanas 24 y 28 de embarazo. Para llevarla a cabo, se tomará primero una muestra de sangre, que servirá al médico para descubrir cuáles son los niveles de glucosa de la mujer en esos momentos.

Inmediatamente se le dará una solución de glucosa de sabor a limón o naranja para beberlo. Suele ser muy desagradable, debido sobre todo a su excesivo sabor dulce (precisamente, porque es una bebida con un porcentaje elevadísimo de azúcar). Una vez tomado, la embarazada debe permanecer en reposo durante 1 hora.

Una vez pasado este tiempo, se toma una nueva muestra de sangre, y se analizará su nivel de glucosa. Esto indicará al especialista cómo tu cuerpo es capaz de manejar toda esta cantidad de azúcar.

Si la prueba detecta la posible existencia de una diabetes gestacional, porque revela niveles elevados de glucosa en la sangre (azúcar), significa que sus valores se sitúan por encima a 140 mg/dL (7.8 mmol/L).

Si es así, será necesaria la administración de una segunda prueba médica, conocida técnicamente con el nombre de prueba de tolerancia a la glucosa. Esta prueba será la definitiva, ya que servirá para confirmar -o no- el diagnóstico de diabetes gestacional.

Niveles de glucosa en el embarazo

¿Cuáles son las consecuencias de tener diabetes gestacional en el embarazo?

La diabetes gestacional aumenta las probabilidades de complicaciones del embarazo. Aunque si se sigue una dieta estricta y se mantienen hábitos saludables a lo largo de la gestación, lo más posible es que tengas un embarazo y un bebé saludable.

¿Cómo afecta al bebé?

El nivel elevado de azúcar en la sangre no solo afecta a la mamá, también al bebé, ya que obtiene nutrientes a través de tu sangre. Por tanto, tu bebé almacenará este exceso de azúcar como grasa, lo que puede ocasionar que al momento del nacimiento sea más grande.

Además, también es probable que tenga ciertas complicaciones:

  • Debido a su tamaño, es posible que durante el parto se produzcan lesiones.
  • Cuando nace puede tener niveles bajos de azúcar en la sangre, y también de minerales.
  • Ictericia (condición tratable que deja la piel amarillenta).
  • Riesgo de parto prematuro.
  • Problemas respiratorios (temporales).

A medida que el bebé crece tras el nacimiento, se ha constatado que tener diabetes gestacional durante el embarazo puede hacer que tu hijo tenga una mayor probabilidad de tener obesidad y diabetes. Por tanto, será importantísimo que si has sufrido esta afección durante la gestación ayudes a tu hijo a mantener un estilo de vida lo más saludable posible.

¿Cómo afecta a la embarazada?

La diabetes gestacional también puede convertirse en un riesgo para la embarazada. Por ejemplo, existe un riesgo mayor de aborto espontáneo, sufrir presión arterial elevada o preeclampsia, parto prematuro o tener una mayor probabilidad de necesitar una cesárea en el momento del parto.

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