La importancia de la vitamina D en el embarazo y cómo aportarla a tu cuerpo

Tanto durante la gestación, como incluso antes de que el embarazo se produzca, existen una serie de nutrientes que se convierten en esenciales (o indispensables). Esto significa que, en caso de existir algún tipo de déficit, puede suponer un riesgo tanto para la futura mamá como para el correcto y adecuado desarrollo del bebé. Probablemente […]

Tanto durante la gestación, como incluso antes de que el embarazo se produzca, existen una serie de nutrientes que se convierten en esenciales (o indispensables). Esto significa que, en caso de existir algún tipo de déficit, puede suponer un riesgo tanto para la futura mamá como para el correcto y adecuado desarrollo del bebé.

Vitamina D en la gestación

Probablemente conozcas de la importancia que tienen nutrientes como el ácido fólico -o vitamina B9-, el yodo o el hierro. Pero también existen otros nutrientes igual de importantes, que sin embargo se caracterizan por no ser tan ‘populares’ a lo largo de la gestación. Es el caso de la vitamina D.

¿Qué es la vitamina D y por qué es importante en el embarazo?

La vitamina D se trata de una vitamina muy beneficiosa para la salud de la futura mamá durante el embarazo. Por ejemplo, muchos estudios científicos han constatado su papel en la función inmune, la salud ósea y una división celular saludable.

Además, es necesaria para la absorción y el metabolismo no solo del calcio (como habitualmente se conoce), sino también para el fósforo.

De hecho, muchos estudios han encontrado una conexión entre los niveles séricos bajos de vitamina D y un riesgo mayor de sufrir enfermedades autoinmunes, enfermedades neurológicas, resistencia a la insulina, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cánceres.

En el caso del embarazo, por ejemplo, la vitamina D es fundamental para el desarrollo saludable de los huesos en el bebé. Además, se sabe que su deficiencia está relacionada con la preeclampsia, una complicación realmente grave en la gestación.

Por otro lado, un estudio publicado en el año 2010 demostró que 4,000 UI por día de vitamina D podría ayudar a reducir los partos prematuros en el embarazo, además de otros riesgos como las complicaciones.

Por ejemplo, aquellas mujeres que tomaron 4.000 UI por día de vitamina D, en lugar de quienes tomaban un máximo de 400 UI, tenían la mitad de probabilidades de desarrollar diabetes gestacional, así como presión arterial alta relacionada con la gestación o preeclampsia.

Esta recomendación fue en su momento controvertida, ya que se cree que dosis muy altas de esta vitamina causaría defectos de nacimiento. Aunque, es cierto, no existen evidencias de que la suplementación con vitamina D, incluso a niveles superiores a 10,000 UI, sea tóxica.

También es importante durante la lactancia materna

Pero la vitamina D es también fundamental durante la lactancia materna, y no únicamente en el embarazo.

Se sabe que los bebés alimentados exclusivamente con leche materna, cuyas madres presentan niveles bajos de vitamina D (y que además no toman suplementos vitamínicos con el fin de aportar las cantidades diarias mínimas recomendadas), tienden a ser más propensos a sufrir ciertos problemas.

¿Cómo aportar vitamina D a mi cuerpo en el embarazo?

Se sabe que, probablemente, la mitad de la población tiene deficiencia de vitamina D, incluidas las mujeres embarazadas. La razón tiene que ver, muy posiblemente, en que en realidad son poquísimos los alimentos que la aporten. Y si aportan vitamina D, lo hacen en cantidades verdaderamente pequeñas.

Buenas fuentes de vitamina D

El motivo, además, es que necesitamos de luz solar para que nuestro organismo pueda ser capaz de fabricarla. De manera que existen muchos factores que influyen en la capacidad de nuestro cuerpo para producir y absorber la vitamina D: dónde vivimos, la estación del año en la que nos encontramos, cuánto tiempo pasamos al aire libre, la pigmentación de nuestra piel, la edad… e incluso tener unos intestinos sanos (para asegurarnos una correcta absorción).

Entre los alimentos más destacados podemos mencionar: yema de huevo, salmón, aceite de hígado de bacalao y algunos alimentos fortificados, como por ejemplo podría ser el caso de la leche y otros productos lácteos.

Si te preocupa el aporte de vitamina D en el embarazo puedes consultarle a tu médico. Si cree que podría no se suficiente, es posible que te recomiende tomar alguna vitamina prenatal con vitamina D, para asegurarte de que tomas las cantidades mínimas diarias recomendadas.

La importancia de la vitamina D en el embarazo y cómo aportarla a tu cuerpo
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