Intolerancia a la lactosa y embarazo: cómo asegurarte de un correcto aporte de calcio

Seguramente muchas mujeres diagnosticadas como intolerantes a la lactosa se plantean muchas dudas entre ellas una muy importante si pensamos en tener un bebé ¿cómo puede afectar la intolerancia a la lactosa en el embarazo? e incluso ¿cómo podemos asegurarnos un correcto aporte de calcio en estas circunstancias?. No os preocupéis porque desde ProFreshStyle resolveremos […]
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Seguramente muchas mujeres diagnosticadas como intolerantes a la lactosa se plantean muchas dudas entre ellas una muy importante si pensamos en tener un bebé ¿cómo puede afectar la intolerancia a la lactosa en el embarazo? e incluso ¿cómo podemos asegurarnos un correcto aporte de calcio en estas circunstancias?. No os preocupéis porque desde ProFreshStyle resolveremos de forma sencilla éstas y otras muchas dudas que se nos plantean.

Qué es la Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa es considerada como una intolerancia causada por la incapacidad de digerir el azúcar procedente de la leche y sus derivados. Éste azúcar se denomina lactosa y su absorción insuficiente o nula, puede provocar una serie de síntomas molestos y desagradables.

Esto es debido principalmente a que el cuerpo no produce lactasa o si la producen serán en cantidades muy bajas. La lactasa es una encima que se produce en el intestino delgado y es capaz de descomponer la lactosa para su posterior digestión, al convertirla en un material utilizable por parte del organismo.

Causas que producen la Intolerancia a la lactosa

La lactasa se encuentra en el intestino delgado y es la encima encargada de descomponer el azúcar de la leche en dos tipos de azúcares más simples llamados glucosa y galactosa. Al producirse esta descomposición en el intestino delgado, éstos azúcares simples son absorbidos por a mucosa del intestino pasando directamente a la sangre.

Si tenemos deficiencia de lactasa, la lactosa de los alimentos que consumimos se desplaza hasta el colon en lugar de procesarse y absorberse en el intestino delgado. En el colon, la lactosa fermenta provocando los síntomas típicos de intolerancia a la lactosa.

Síntomas de la Intolerancia a la lactosa

Los síntomas dependen de la cantidad de lactosa que hayamos ingerido así como de la cantidad de lactasa que se encuentre en nuestro organismo. Si ingerimos mas lactosa de la que nuestro organismo puede procesar, éste responderá con los siguiente síntomas:

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Nauseas
  • Gases
  • Dolor de estómago
  • Hinchazón del abdomen
  • Sonidos abdominales provocados por los gases fermentados en el intestino (borborigmos)

Intolerancia a la lactosa en el embarazo

Se estima que aproximadamente un 65 por ciento de la población a nivel mundial es intolerante a la lactosa. A pesar de esto, en realidad, pocas son las personas que lo saben a ciencia cierta. Por ejemplo, pueden sospechar que la padecen si tras consumir leche (o algún producto lácteo) surgen algunos síntomas molestos como dolor abdominal, flatulencias, malestar de estómago, diarrea… Pero pocos lo relacionan con la intolerancia a la lactosa.

Si bien se trata de una intolerancia bastante común, puede controlarse fácilmente ajustando la dieta y sustituyendo la leche y otros productos lácteos por opciones que no contengan lactosa, la posible falta de calcio en una mujer embarazada puede generar dudas acerca de qué hacer durante la gestación (especialmente si tenemos en cuenta que la leche es considerada como uno de los alimentos con más contenido en calcio).

Como veremos, la realidad es que es imperativo que la embarazada complemente su dieta con otros alimentos que le suministrarán en definitiva todos aquellos nutrientes que tanto ella como su bebé necesitan. Y, por suerte, es relativamente fácil asegurarnos de mantener un correcto y adecuado aporte de calcio, sin depender directamente de los lácteos.

Cómo tratar la intolerancia a la lactosa naturalmente durante el embarazo

Cuando tienes intolerancia a la lactosa y además estás embarazada es importante consultar a tu médico. Ya que, con esta intolerancia debes asegurarte de que estás recibiendo la suficiente cantidad de vitamina D y calcio.

En ocasiones, el facultativo recomendará tomar algún tipo de medicación que ayudará a digerir dichos productos lácteos o bien propondrá el consumo de yogures o quesos curados que son mucho más sencillos de digerir ya que en el propio proceso de elaboración, la lactosa se convierte en ácido láctico. No obstante existen otras formas que nos asegurarán la ingesta de estos importantes nutrientes.

1. A través de la dieta

Además de los lácteos -que obviamente no tendremos en cuenta en esta ocasión-, la realidad es que existen una serie de alimentos que puedes comer fácilmente para obtener calcio.

Brocoli

Se sugiere y recomienda que la mujer embarazada debe ingerir alrededor de  800 mg en el primer trimestre de embarazo mientras que en el segundo necesitaremos 1.400 mg de calcio al día. Una buena forma es aportar a la dieta alimentos como:

  • Almendras
  • Salmón
  • Col rizada
  • Brócoli
  • Sardinas
  • Judías pintas

Otros alimentos recomendados son:

  • Tofu
  • Cuajada
  • Yogur de soja

Pescados como las sardinas o los boquerones que se pueden consumir con las espinas, proporcionándonos un aporte extra de calcio.

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Es cierto, sin embargo, que existen pocos alimentos que naturalmente contienen cantidades significativas de vitamina D. No obstante, los huevos pueden convertirse en una buena fuente de este nutriente.

Es posible encontrar en el supermercado también diferentes productos alimenticios enriquecidos con vitamina D y calcio, incluyendo el pan o el jugo de naranja. También podemos mencionar la bebida de soja y otras bebidas vegetales enriquecidas con calcio y vitaminas tan importantes para la mujer gestante como son las vitaminas A y D.

También la exposición limitada al sol es otra buena fuente de vitamina D. Pero no es adecuado sentarse a tomar el sol durante períodos prolongados, especialmente si se hace durante las horas menos recomendadas del día (entre las 12 y las 16 horas de la tarde). Y, especialmente, sin la debida protección solar.

2. Multivitaminas

Solo cuando tu médico lo recomiende, determinadas vitaminas prenatales pueden contener interesantes cantidades de vitamina D y calcio, y están especialmente aconsejados en el caso de embarazadas con intolerancia a la lactosa.

Multivitaminas con calcio y vitamina D

Estos suplementos son recomendados no solo para embarazadas con intolerancia a la lactosa, sino también personas que siguen un tipo de alimentación vegana o vegetariana, para quienes puede ser difícil obtener suficiente calcio a partir de la alimentación.

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Si tu médico te recomienda optar por un suplemento de calcio lo puedes encontrar en dos formas: carbonato de calcio y citrato de calcio. Mientras que el carbonato de calcio suele ser menos costoso y funciona mejor si lo tomas acompañado de alimentos, el cicatro funciona igual de bien tanto si lo consumes conjuntamente con alimentos, o bien con el estómago vacío.

Respecto a la vitamina D, al tratarse de una vitamina necesaria para la correcta absorción del calcio, es normal encontrar suplementos de calcio que también contengan vitamina D. Por tanto, ambos nutrientes estarían cubiertos.

Tipos de Intolerancia a la Lactosa

No podemos hablar de un único tipo de intolerancia a la lactosa, ya que dependiendo del factor que provocan la insuficiencia de lactasa en el organismos, estos tipos son:

Intolerancia a la lactosa primaria

Es posiblemente el tipo de intolerancia mas frecuente. En la lactancia, los bebés producen lactasa en grandes cantidades, esto se debe a que su única o principal alimentación procede de la leche materna. A medida que el bebé va desarrollándose e incorporando otros alimentos a la dieta, la producción de lactasa se reduce hasta mantener los niveles necesarios para una buena absorción de la lactosa presente en una dieta normal o de adultos.

A medida que el individuo pasa a la edad adulta, la producción de la lactasa disminuye de manera abrupta, es en este momento en el que se convierte en intolerante a la lactosa de tipo primario. Este grupo es el más numeroso ya que afecta a un gran número de personas, viniendo determinado de manera genética. Se ha estudiado que las personas de origen hispano, asiático y africanos además de la población del sur de Europa o de ascendencia mediterránea, son los grupos de población con mayor número de intolerantes a la lactosa de tipo primario.

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Intolerancia a la lactosa secundaria

Surge como respuesta a una enfermedad o lesión en el intestino delgado, que como recordaremos es el lugar donde se produce la encima de lactasa. Entre las afecciones que provocan la intolerancia secundaria se encuentran la enfermedad de Crohn, al aparición desmesurada de bacterias o la celiaquía.

La intolerancia a la lactosa secundaria puede ser temporal volviéndose a restablecer los niveles de lactasa una vez tratado el problema, mejorando así la sintomatología en un espacio indeterminado de tiempo.

Intolerancia a la lactosa congénita o del desarrollo

De todos los tipos de intolerancia a lactosa, ésta es quizás la más rara o menos frecuente. En este caso el principal responsable es una modificación genética por la que el bebé nace siendo intolerante a la lactosa ya que su intestino carece de la encima de la lactasa. Esta intolerancia se transmite de manera generacional, es decir, por herencia donde tanto el padre como la madre trasmiten al bebé dicha variación genética también llamada autosómico recesivo.

Otros casos de intolerancia a la lactosa del desarrollo se da en los bebés prematuros, debido a que su organismo inmaduro no es capaz de proporcionar la suficiente lactasa para la transformación de la lactosa

Cuándo debemos acudir al médico

Hemos visto anteriormente cuáles son los síntomas más característicos de la intolerancia a la lactosa por lo que lo más recomendable es acudir al médico quien nos proporcionará un diagnóstico más exacto.

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Seguramente, el facultativo reducirá la cantidad de lácteos de la dieta y será fundamental la respuesta del organismo a esta reducción, no obstante para confirmar dicho diagnóstico podrá solicitar pruebas como:

  • Tolerancia a la lactosa, donde el médico nos proporcionará una sustancia con elevados niveles de lactosa, esta prueba consiste en comprobar mediante extracción de sangre, la cantidad de glucosa en sangre dos horas después de la ingesta. Si los valores de glucosa en sangre son bajos o no se alteran, significará que nuestro organismo no ha procesado la lactosa de manera adecuada.
  • Prueba de hidrógeno. Esta prueba se inicia igual que la anterior, ingiriendo una sustancia con elevados niveles de lactosa, midiendo la cantidad de hidrógeno que contiene el aliento en intervalos de tiempo. La mayor cantidad de hidrógeno en el aliento significará que el organismo no ha sido capaz de transformar la lactosa en azúcares más simples por lo que ésta ha pasado al colon donde habrá fermentado siendo por último exhalado.
  • Prueba de heces ácidas. Muy utilizada en el caso de bebés o niños. Cuando se es intolerante a la lactosa, ésta fermenta como ya hemos comentado, aumentando la producción de ácido láctico, ácidos que serán detectado en un análisis de heces.
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