Hernia umbilical en el embarazo: causas y síntomas

Una hernia ocurre especialmente cuando una sección del intestino, o cualquier otro tejido, surge a través de una capa muscular que se encuentra debilitada en el abdomen. Básicamente una hernia aparece como consecuencia de la existencia de una debilidad en la pared muscular, lo que permite que los órganos y los tejidos penetren a través de […]

Una hernia ocurre especialmente cuando una sección del intestino, o cualquier otro tejido, surge a través de una capa muscular que se encuentra debilitada en el abdomen. Básicamente una hernia aparece como consecuencia de la existencia de una debilidad en la pared muscular, lo que permite que los órganos y los tejidos penetren a través de ella.

Hernia umbilical en el embarazo

De esta forma, cuando hablamos de hernias debemos tener presente que se producen principalmente cuando una determinada sección del intestino sobresale a través de una zona débil, la cual se encuentra en los músculos abdominales. Por ello, en el lugar donde se ha producido, es normal observar una protuberancia blanda por debajo de la piel.

En el caso de una hernia umbilical significa que una porción del intestino puede desplazarse a través de una abertura existente entre los músculos abdominales, y sobresalir en el mismo lugar donde se encuentra el ombligo, causando una hernia.

Durante la gestación, las mujeres embarazadas presentan un mayor riesgo de hernias, debido especialmente a la existencia de una mayor presión, que el propio embarazo ejerce sobre el abdomen.

La mayoría de las hernias en las mujeres embarazadas tienden a ser externas, lo que significa que afectan a la pared abdominal y pueden normalmente verse o sentirse como un bulto debajo de la piel. Son más comunes las hernias que se producen en el área inferior del abdomen, como ocurre con las hernias umbilicales, o la ingle.

De hecho, las mujeres embarazadas tienen un riesgo mayor de sufrir una hernia umbilical, que afecta al área situada alrededor de su ombligo. Esto significa que las hernias inguinales, aunque comunes en cualquier otro momento de la vida, tienden a ser más bien raras durante la gestación.

¿Cuáles son las causas de las hernias umbilicales en el embarazo?

Casi todas las mujeres embarazadas, a medida que avanza la gestación, presentan un ombligo «externo» durante el embarazo. Y esto no debe confundirse con una hernia umbilical, ya que en realidad se trata del ombligo en sí mismo, el cual sobresale un poco más como consecuencia del tamaño del bebé. Por ello es mucho más visible en los últimos meses.

Sin embargo, en ocasiones el ombligo sobresale tanto que puede considerarse como una ruptura o una «hernia umbilical» propiamente dicha. Es más, se trata de una condición común no solo en embarazadas, sino también en recién nacidos y en niños pequeños.

Existen algunos factores de riesgo que pueden hacer que una determinada embarazada presente un riesgo mayor que otra a la hora de que aparezcan las hernias. Por ejemplo, tener sobrepeso u obesidad, un embarazo múltiple (gemelos, trillizos o más), una cirugía abdominal previa (lo que incluye también la reparación de la hernia), antecedentes familiares de hernias, estreñimiento crónico, estornudos o tos crónica y levantar objetos pesados.

Hernia en el embarazo

¿Cuáles son los síntomas de la hernia umbilical en el embarazo?

Evidentemente, todo depende del tipo de hernia que sea. Así, si se trata de una hernia umbilical, es evidentemente común que ésta surja como un bulto más prominente en la zona del ombligo.

Además, puede causar dolor, el cual generalmente se siente como un dolor sordo que puede tornarse a agudo cuando te esfuerzas al caminar rápidamente, cuando te agachas, estornudas o toses, levantas objetos pesados o te ríes de forma intensa. Por otro lado, los síntomas pueden ser más intensos a medida que aumenta tu peso corporal y/o avanza el embarazo.

No obstante, aunque la hernia umbilical no suele causar problemas, sí puede ser necesario prestar atención a algunos síntomas que pueden advertir acerca de la presencia de una hernia estrangulada. Esto significa que el suministro de sangre se corta, y el tejido queda atrapado.

Los síntomas más comunes son:

  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor repentino, el cual tiende a empeorar.
  • El bulto de la hernia se vuelve rojo, morado u oscuro.
  • Incapacidad para evacuar los gases o las heces.

Ante cualquiera de estos síntomas es necesario consultar al médico de inmediato o acudir a urgencias, ya que es necesario tratarla rápidamente para evitar las complicaciones asociadas a la existencia de una hernia estrangulada, la cual puede resultar muy peligrosa.

Solo cuando la hernia inguinal causa molestias o problemas, es posible que tu médico te proponga su reparación quirúrgica mientras aún estás embarazada, aunque no suele ser lo común, ya que en la mayoría de las ocasiones no tiende a ocasionar problemas.

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