Deficiencia de vitamina D en el embarazo: todo lo que debes saber

Conocemos que determinadas vitaminas, y minerales, son ciertamente esenciales no solo a lo largo de toda la gestación, sino también antes de producirse la concepción y en momentos particulares del embarazo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con las vitaminas B9 y B12, las cuales ayudan a prevenir los defectos del tubo neural. Pero, ¿sabías […]

Conocemos que determinadas vitaminas, y minerales, son ciertamente esenciales no solo a lo largo de toda la gestación, sino también antes de producirse la concepción y en momentos particulares del embarazo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con las vitaminas B9 y B12, las cuales ayudan a prevenir los defectos del tubo neural. Pero, ¿sabías que la vitamina D también es igual de importante? Por este motivo, un déficit de esta vitamina en la gestación puede causar ciertos problemas de salud.

La vitamina D es fundamental en el embarazo al ser esencial a la hora de mantener niveles adecuados tanto de calcio como de fósforo en el organismo, los cuales ayudan a formar los huesos y dientes del bebé. Por ello es tan esencial durante la gestación.

Vitamina D en el embarazo

¿Qué ocurre si no obtienes suficiente vitamina D?

Aunque creas lo contrario, la realidad es que la deficiencia de vitamina D es muy común durante el embarazo, lo que puede tener ciertas consecuencias en la gestación.

De hecho, una cantidad inadecuada de vitamina D puede provocar un crecimiento anormal de los huesos en el feto, además de causar fracturas óseas o raquitismo en los recién nacidos.

En este sentido, algunos estudios científicos han relacionado la deficiencia de vitamina D con un mayor riesgo de complicaciones propias del embarazo, como podría ser el caso de la diabetes gestacional, la preeclampsia o un riesgo mayor de parto prematuro, así como ocasionar que el bebé tenga bajo peso al nacer. No obstante, por el momento se necesitan más estudios para poder confirmar el vínculo entre el déficit de esta vitamina y estos trastornos.

Los síntomas de una deficiencia de vitamina D pueden ser muy sutiles, tanto que es posible incluso no tener ningún síntoma. Pero si surgen síntomas los más comunes suelen ser: músculos doloridos, debilidad, dolor en los huesos, y huesos blandos (es decir, con un riesgo mayor de fracturas óseas).

Además, es mejor que la vitamina D se consuma conjuntamente con el calcio, ya que esta vitamina ayuda a que el calcio se absorba mucho mejor. Y el calcio se trata de otro nutriente esencial, que si no se aporta en las cantidades adecuadas, el feto terminará tomando directamente de los huesos de la embarazada, por lo que aumentará el riesgo de que la futura mamá pueda sufrir osteoporosis.

¿Cuánta cantidad de vitamina D se necesita en el embarazo?

La realidad es que la dosis respecto a la cantidad diaria recomendada de vitamina D en el embarazo es un tema habitual de debate entre los especialistas médicos. Actualmente, la mayoría de autoridades sanitarias recomiendan que todas las mujeres, se encuentren o no embarazadas, deben obtener al menos cada día 15 microgramos (mcg) o 600 unidades internacionales (UI).

Fuentes de vitamina D y calcio

No obstante, muchos expertos consideran que 15 mcg o 600 UI por día no es en realidad suficiente. Por ejemplo, el Linus Pauling Institute recomienda que todos los adultos deben tomar cada día al menos 2,000 UI de vitamina D, de manera suplementaria a la dieta.

Mientras que la Endocrine Society afirma que si bien es cierto que 600 UI puede ser adecuado para algunas personas, las mujeres embarazadas y quienes estén dando el pecho, podrían necesitar entre 1,500 a 2,000 IU de vitamina D al día.

Pero por el momento se necesitan más investigaciones acerca de la seguridad respecto al consumo de una cantidad mayor de vitamina D, en relación a las dosis que ya encontramos actualmente en vitaminas prenatales.

¿Es necesario un suplemento de vitamina D en el embarazo?

La mayor parte de las vitaminas prenatales que se consumen en el embarazo contienen alrededor de 10 mcg (400 UI) de vitamina D. Si tenemos en cuenta que obtener la suficiente cantidad de esta vitamina es difícil a través de la dieta -incluso a pesar de optar por alimentos enriquecidos o fortificados-, muchos expertos aconsejan obtenerla de otra forma.

¿Cómo? Nuestra piel utiliza los rayos del sol para producir vitamina D. Por tanto, es recomendable una exposición limitada al sol, siempre y cuando no se realice en las horas más peligrosas del día (entre las 12 y las 16 horas).

Aunque algunos especialistas no están tan de acuerdo con ello, ya que no es aconsejable tomar el sol sin la debida protección solar, a la vez que alertan de que la exposición a los rayos ultravioleta del sol intensifican los cambios de pigmento en la piel de las mujeres embarazadas, haciendo que algunas zonas se oscurezcan.

Por tanto, la mayoría de los médicos aconsejan protegerse del sol y obtener la vitamina D a partir de la dieta y los suplementos nutricionales.

Suplemento de vitamina D en el embarazo

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Las mejores fuentes alimenticias de vitamina D

El aceite de hígado de pescado, los pescados grasos o azules y los huevos contienen cantidades interesantes de vitamina D. Por desgracia, no encontramos esta vitamina en muchos más alimentos de forma natural, a no ser que sean alimentos enriquecidos o fortificados (como podría ser el caso de algunos yogures, cereales y la leche).

A continuación te destacamos cuáles son las mejores fuentes alimenticias de vitamina D:

  • 85 gramos de salmón: 11.6 mcg (465 UI)
  • 85 gramos de sardinas enlatadas: 4.1 mcg (164 UI)
  • 85 gramos de caballas en lata: 5.3 mcg (211 UI)
  • 1 vaso de jugo de naranja enriquecido: 2.5 mcg (100 UI)
  • 1 vaso de leche baja en grasa enriquecida: 2.5 mcg (98 UI)
  • 1 taza de cereales fortificados: 1.0 a 1.3 mcg (40 a 50 UI)
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